https://doi.org/10.22463/24221783.2639


ANÁLISIS ACUERDO DE LIBRE COMERCIO

COLOMBIA - UNIÓN EUROPEA: SECTOR MINERO - ENERGÉTICO 2012-2018


ANALYSIS - FREE TRADE AGREEMENT

COLOMBIA - EUROPEAN UNION: MINING SECTOR - ENERGY 2012-2018


María Fernanda León – Castillo1*

Santiago Pongutá - Santos2


1Semillero de Negocios, Universidad de La Salle, Colombia, https://orcid.org/0000-0002-2134-8482, E-mail: mleon22@unisalle.edu.co


2Semillero de Negocios, Universidad de La Salle, Colombia, https://orcid.org/0000-0002-7193-5503, E-mail: sponguta88@unisalle.edu.co


Resumen

Este artículo presenta un análisis descriptivo del Tratado de Libre Comercio suscrito entre Colombia y la Unión Europea, enfocándose en el sector minero energético que representa aproximadamente un 70% de la comercialización entre las partes. Esto, gracias a la constante tendencia de los países hacia el proceso expansionista y de apertura de sus economías, siendo así, un acuerdo con uno de los más significaticvos componentes de la agenda comercial de Colombia y al ser la Unión Europea el segundo socio más importante a nivel comercial del territorio colombiano, demostrando un 14,7% del comercio exterior en el país, enmarcado a su vez por unas exportaciones principalmente de productos minero-energéticos. El mismo es sólido frente con el proceso de gradual inserción internacional de Colombia en las corrientes internacionales de inversión y comercio, en donde constituye un aporte clave para agregar al mercado nacional con las oportunidades necesarias que genera un comercio 500 millones de consumidores, analizando si efectivamente esta implementación del acuerdo ha favorecido o no el proceso gradual de inserción y exportación de Colombia.


Palabra clave: Acuerdo comercial; Comercio exterior; Intercambio; Sector minero energético; Tratado de libre comercio.


Abstract


This article presents a descriptive analysis of the Free Trade Agreement signed between Colombia and the European Union, focusing on the mining energy sector which represents approximately 70% of the commercialization between the parties. This, thanks to the constant tendency of the countries towards the expansionist process and the opening of their economies, being thus, an agreement with one of the most significant components of the commercial agenda of Colombia and being the European Union the second most important partner at commercial level of the Colombian territory, demonstrating a 14.7% of the foreign trade in the country, framed at the same time by exports mainly of mineral-energy products. It is solid in the face of the process of gradual international insertion of Colombia in international investment and trade flows, where it constitutes a key contribution to add to the national market with the necessary opportunities generated by a trade of 500 million consumers, analyzing whether or not this implementation of the agreement has favored the gradual process of insertion and export of Colombia.


Keyword: Energy mining sector; Exchange, Free trade agreement; Foreign trade, Trade agreement.

Recibido: 20 de Julio de 2019 / Aprobado: 25 de Octubre de 2019


  1. Introducción


En el esquema actual de las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Colombia, se encuentran tres pilares que estructuran las mismas: el diálogo político, los proyectos de cooperación y los acuerdos comerciales, es por eso por lo que la UE entabla relaciones con interlocutores a distintos niveles, tal como regionales, subregionales y estatales. “La creciente tendencia de los países hacia la expansión y apertura de sus economías ha incrementado el interés por los acuerdos y tratados económicos. Este ha sido el caso de algunos países de América Latina y Asia, que se han transformado en territorios fundamentales de inversión para las grandes potencias durante el último siglo” (Dullien, 2009). No obstante, los acuerdos de libre comercio suscritos entre un país y un bloque pactan un trato preferencial para que productos y servicios entren con preferencias arancelarias, significando la reducción de las barreras impuestas en el libre comercio. Es así como los productos colombianos exportados a territorio europeo penetrarán este mercado con ciertos beneficios que no poseen el resto de los países, de igual forma, sucederá lo anteriormente planteado con los productos europeos que se importen al territorio colombiano.


Asimismo, “la reducción de barreras arancelarias se traduce en temas técnicos que facilitan el comercio, como medidas sanitarias y fitosanitarias, inversiones, asuntos laborales, disposiciones para el medio ambiente, propiedad intelectual, entre otros. Estos acuerdos comerciales son compromisos indefinidos, que no cuentan con plazos, como sí sucede con el actual acceso preferencial que la Unión Europea les brinda a 176 países mediante el Sistema de Preferencias Generalizadas” (Delegación de la Unión Europea en Colombia, 2018); esto significa que ciertas primacías, han sido otorgadas unilateralmente de manera transitoria, por lo tanto, no beneficia a la totalidad de las exportaciones. De esta forma, las relaciones comerciales entre el territorio colombiano y el bloque de la Unión Europea se basan en términos de estabilidad, seguridad jurídica y predictibilidad y no en un acceso preferencial unilateral. Debido al compromiso latinoamericano por el constante crecimiento se ha logrado entablar las negociaciones de Tratados de Libre Comercia que traen consigo beneficios bilaterales para las partes involucradas, un ejemplo de esto es el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y Colombia.


Cabe resaltar que el acuerdo comercial suscrito con la Unión Europea no solo fortalece el aspecto económico, a su vez contribuye a una solicitación de la democracia, la lucha contra la pobreza y desigualdad, el cuidado y sostenibilidad del medio ambiente y el aumento del empleo; todo esto bajo el respeto de los Derechos Humanos, ratificando así el compromiso latente por cumplir los estándares internacionales y lineamientos multilaterales abarca, incluidos los lineamientos multilaterales.


En concordancia con la anterior, en la primera sección, se mencionan los antecedentes a la firma del Tratado y sus respectivas negociaciones, en la segunda sección, se detalla la selección del Sector minero energético; en la tercera sección, se traen a colación algunas ventajas y desventajas que trajo consigo la incorporación del acuerdo; y finalmente, en la cuarta sección, se ofrecen algunas conclusiones teóricas al respecto.


2. Reflexión

    1. Antecedentes y Negociación


El proceso de negociación entre la UE y Colombia para obtener el actual acuerdo comercial tardó 2 años y 7 meses, en los cuales participaron 4170 colaboradores y se realizaron 284 reuniones con la sociedad civil con un resultado de 9 rondas de negociación. Por consiguiente, la primera parte del proceso de negociación se desarrolló bloque a bloque entre la CAN y la UE, “el 23 de abril de 1993, suscribieron un Acuerdo de Cooperación aprobado por la Comunidad Andina mediante la Decisión 329 e implementado en 1998, estas formalmente establecieron un mecanismo de diálogo político en 1996 con la Declaración de Roma, que institucionaliza y prevé reuniones oficiales sobre asuntos bilaterales e internacionales de interés común”. (SICE, 2019). 


Según el autor Tremolada, Tassar y Costa (2019), la Comunidad Andina y la Unión Europea el 17 de mayo de 2008, llegaron al “acuerdo marco flexible”, para obtener así la asociación de ambos bloques. Resaltando que cada miembro de la Comunidad Andina podría optar por participar o no en este acuerdo según las posibilidades, intensidad y plazos. Una vez de ser pactado el nuevo acuerdo se firmó en territorio romano el 03 de diciembre del 2003, luego de ser ratificado, este tomaría el lugar del Acuerdo Marco de Cooperación de 1993 y a la Declaración de Roma de 1996.


Cabe resaltar que el mencionado Acuerdo Marco de Cooperación logró consolidar áreas de cooperación y comisiones mixtas para el desarrollo de actividades y a su vez conformar un subcomité de comercio.


Las negociaciones se lanzaron el 14 de junio de 2007 durante la XVII Reunión Ordinaria del Consejo Presidencial Andino celebrado en Tarija, Bolivia. Ambas partes saludaron la aprobación de la Decisión 667 que establece el Marco general para las negociaciones del Acuerdo de Asociación entre la Comunidad Andina y la Unión Europea señalando que la negociación del acuerdo debe tomar en cuenta los diferentes niveles de desarrollo económico entre los bloques”. (PROCOLOMBIA, 2018)


Rondas de Negociación 


Como se mencionó con anterioridad a lo largo de este proceso se desarrollaron 9 rondas de negociación por lo que, a finales de enero de 2009, en Bruselas se reunieron miembros representantes de la UE con representantes de Colombia, Perú y Ecuador para dar comienzo a las negociaciones del acuerdo comercial. Las rondas de negociación se desarrollaron de la siguiente forma:

La primera ronda de negociaciones se desarrolló en Bogotá el 17 de septiembre de 2007 entre la UE y la CAN, culminando el 13 de febrero de 2009.

El 14 de diciembre de 2007, en Bruselas, se desarrolló la segunda ronda de negociación.

La tercera ronda se dio por finalizada el 25 de abril de 2008 en Quito

El 19 de junio de 2009 se concluyó la cuarta ronda de negociación. 

Del 20 al 24 de julio se desarrolló la quinta ronda en Lima.

Del 21 al 25 de septiembre se desarrolló nuevamente en Bruselas una de las rondas de negociación, en este caso la sexta. 

Bogotá dio lugar a la séptima ronda de negociaciones la cual se desarrolló del 16 al 20 de noviembre de 2009.

Del 18 al 22 de enero del 2010 se realizó la octava ronda nuevamente en Bogotá.

Para finalizar, la última ronda se realizó del 22al 28 de febrero de 2010 en Bruselas.


Cabe resaltar que el 23 y 24 de marzo de 2011 los jefes negociadores de los respectivos países se reunieron para suscribir el texto final del acuerdo comercial, luego de la suscripción, “se iniciará el proceso de traducción, firma y adopción del acuerdo para que éste pueda entrar en vigor. El 16 de marzo de 2012, el Consejo de la Unión Europea aprobó el tratado de libre comercio con Colombia y Perú en el ámbito de la sesión del Consejo de Asuntos Exteriores”. (SICE, 2019). 


Para concluir el acuerdo comercial se suscribió el 26 de junio de 2012 en Bruselas, entre Perú, Colombia y la Unión Europea. Posterior a esto, a principios de 2013 Ecuador optó por restablecer las negociaciones del acuerdo. En el año 2014, luego de 4 rondas de negociación, el 17 de julio ambas partes concluyen el Tratado permitiéndole a Ecuador suscribirse al Acuerdo Comercial multipartes original. “El 23 de septiembre de 2014, Ecuador y la Unión Europea publicaron el texto del acuerdo comercial y el 12 de diciembre de 2014, procedieron a la rúbrica del acuerdo entre ambas partes. Ecuador se sumó al Acuerdo Comercial entre la Unión Europea y Colombia y Perú el 11 de noviembre de 2016”. (LEGISCOMEX, 2017)


    1. Análisis del Sector


Para efectos del acuerdo tratado, este trabajo se enfocará en el sector minero energético, debido a que, como lo constata el Observatory of Economic Complexity OEC (2019), los productos que más se exportan en Colombia son el petróleo crudo ($ 11.1B), briquetas de carbón ($ 7.63B), café ($ 2.7B), petróleo refinado ($ 2.06B) y oro ($ 1.45B), utilizando la revisión de 1992 del HS (Sistema Armonizado) clasificación. Sus principales importaciones son petróleo refinado ($ 2.81B), equipo de transmisión ($ 1.99B), automóviles ($ 1.89B), medicamentos envasados ($ 1.2B) y aviones, helicópteros y / o naves espaciales ($ 932M). 


En 2017, Colombia exportó $ 39.1B, posicionándose como el 55º país exportador en el mundo. Sin embargo, en los últimos cinco años, “las exportaciones colombianas han disminuido anualmente en -9.4% permitiéndonos comparar el paso de $ 63.8B de 2012 con $39.1B de 2017. Recientemente, las exportaciones son lideradas por el Crude Petroleum el cual represente el 28.3% del total de exportaciones colombianas seguido de Briquetas de carbón, que representan el 19.5% de las mismas” (OEC, 2019).



Figura 1. Principales productos en materia de exportación en Colombia. Fuente: OEC (2019).

Cabe resaltar que a pesar del poco tiempo en vigor y las complicaciones del comercio internacional, el acuerdo ya ha mostrado resultados positivos: la exportación del sector agrícola colombiano hacía la Unión han aumentado, la información oficial al respecto como lo plantea Tremolada, Tassar y Costa (2019), deja ver que además Colombia ha logrado diversificar sus exportaciones privilegiando a sectores distintos al minero energético, lo cual era el ideal de dicho acuerdo. Es así como las ventas minero-energético a la UE pasaron de ser en 2013 del 73% a un 46% en 2017 a favor del sector agrícola.


Figura 2. Porcentaje de importaciones de países europeos respecto a Colombia. Fuente: OEC (2019).

    1. Análisis Cualitativo y Cuantitativo del Sector


El sector minero-energético en las últimas décadas ha venido caracterizándose por su papel dominante en la economía del territorio colombiano. Como menciona Vásquez (2016), a excepción de la recaída que ocasionó en 2008 la crisis económica global. El sector minero-petrolero a través del tiempo ha demostrado la hegemonía respecto al aporte en el PIB y la entrada al territorio colombiano de Inversión Extranjera Directa (IED).


Tabla 1. Sector minero-energético, total de la Inversión Extranjera Directa 2010- 2015



Fuente: Banco de la República. Elaboración ENS.


Respecto a la anterior tabla, se puede inferir la amplia presencia del sector minero-energético respecto a los flujos de Inversión Extranjera Directa. Entre las conclusiones que propone Vásquez (2016), podemos encontrar que casi “la mitad del dinero de inversión que entra al país, al estar destinado muy especialmente al segmento minero-petrolero, refuerza el carácter primario y extractivista de la economía colombiana; la preponderancia de este segmento explica igualmente la caída de la IED más que previsible para 2015”, esto dada a la actual coyuntura de precios y decrecimiento de la economía la cual produce la disminución de los precios de los commodities y el decrecimiento de los flujos de inversión hacia el territorio colombiano.

 

La Unión Europea es el segundo socio comercial de Colombia, ya que representa el 14,7% del comercio exterior colombiano, posicionándose solo por detrás de Estados Unidos que representa el (26,8%) y rebasando a China con un (12,6%). Por otra parte, Alemania, Bélgica, España, Italia y Países Bajos, “se han destacado como los destinos de exportación de mayor relevancia y presencia, encontrándose dentro de los veinte destinos donde más se exportó en el año 2017. Además, Alemania, Francia, España, Italia y el Reino Unido se han posicionado entre los veinte países donde más importó Colombia en el mismo año” (Analdex, 2018).


Según lo analizado por Analdex (2018), “en 2013, año en el que entró en vigor el TLC, las exportaciones colombianas a Europa tuvieron un valor de USD 9.290 millones. Cabe resaltar que, en el mismo año, a pesar de las exportaciones haber crecido en un 10% con respecto a 2016, estas alcanzaron apenas los USD FOB 5.439 millones, un 40,3% menos que en 2012”. Esta reducción de las exportaciones de Colombia hacia el bloque de países europeos se debe a la caída en las exportaciones minero-energéticas. 


Entre 2016 y 2017 las importaciones originarias de la UE experimentaron un aumento del 10%, lo cual se traduce en beneficios para los empresarios colombianos dado que la compra de materias primas y capital se hace necesaria para hacer la industria más competitiva. “Además, la balanza comercial pasó de ser favorable para Colombia a ser deficitaria, pasando de USD 1.1356 millones en 2013 a USD -1.1389 millones en 2017” (Analdex, 2018).



Figura 3. Colombia y la Unión Europea, Comercio bilateral Fuente: Analdex (2018), datos DANE.

Tabla 2. Principales productos importados (USD Millones)

Fuente: Analdex (2018), datos DANE.


Como podemos evidenciar en el cuadro anterior y según el informe del Centro de Pensamiento de Estrategias Competitivas (2017), “la mayor parte de las exportaciones colombianas están concentradas en productos minero-energéticos. En 2013, estas exportaciones constituyeron el 79% del producto exportado. Aún después de la caída en los precios del petróleo en los últimos años, en 2016 estos productos representan el 53% de las exportaciones de Colombia a la Unión Europea”. 


Como menciona el Centro de Pensamiento de Estrategias Competitivas (2017) “en su informe, la Unión Europea, en conjunto, es uno de los principales destinos de las exportaciones colombianas. En 2016, el 15,8% de las exportaciones de Colombia tuvieron como destino a la Unión Europea”. Sin embargo, “el valor de las exportaciones con destino a este mercado pasó de 9.290 millones de dólares en 2013 a 4.971 millones de dólares en 2016, de los cuales el 46,7% corresponde a bienes no minero energéticos. De esta manera, el valor de las exportaciones totales decreció en 18,8% durante el período de vigencia del acuerdo” (Hoyos, Jiménez, Campos, 2017). Esta disminución se debe a las exportaciones de los sectores diferentes al minero-energético, ya que los mismos alcanzaron un crecimiento anual entre 2013 y 2016 del 6.3% y del 5.1% en 2017.


Figura 4. Exportaciones colombianas hacia la Unión Europea, 2006–2017 (Junio). Fuente: DANE, calculo CEPEC – Universidad del Rosario.

Figura 5. Exportaciones colombianas hacia la Unión Europea, por sectores, 2006–2017 (Junio).

Respecto a Europa y los flujos de Inversión Extranjera Directa proveniente del mismo, presentados por Analdex (2018), “han crecido en 24,3% desde el 2014, última fecha con datos disponibles, siguiendo la tendencia inversa de la inversión proveniente del resto del mundo. De los 14 países de la Unión Europea que invirtieron en Colombia, se observó contracción en únicamente 4 países”. Por otra parte, la IED proveniente de Italia ha crecido 5 veces en su valor esperado. En general, “el Tratado de Libre Comercio permitió la entrada de IED desde el bloqueo económico europeo; este pasó de representar 26,9% de la entrada total de capitales en 2014 al país a 37,24% en 2017” (Analdex, 2018). Asimismo, es alentador el aumento de las exportaciones no minero-energéticas a pesar de la balanza deficitaria que se presenta actualmente, ya que el aumento de la IED por parte de la Unión Europea en el país alienta la producción nacional.


    1. Ventajas y desafíos


El compromiso de Colombia en incrementar su integración comercial en el mundo se agudizó con el Acuerdo de Libre Comercio entre la UE y Colombia. Puesto a que este diversifica la canasta exportadora y permite aprovechar la competitividad de los bienes no tradicionales, por ejemplo, los bienes agroindustriales y manufactureros.


Como ha puesto de relieve la OMC y el Acuerdo Comercial (2018), en la última década, “el número de normas y reglamentos técnicos adoptados por los países ha aumentado considerablemente. Cabe atribuir esta intensificación de la política de reglamentación a la elevación de los niveles de vida en todo el mundo, que ha impulsado la demanda de productos seguros y de alta calidad por parte de los consumidores, y a los crecientes problemas de contaminación del agua, la atmósfera y el suelo que han llevado a las sociedades modernas a buscar productos no nocivos para el medio ambiente”. El Acuerdo entre ambos países da los cimientos para sobrepasar los obstáculos técnicos al comercio (OTCs), los cuales permiten mejorar la comunicación y cooperación en diversos ámbitos. 


El Acuerdo desde su suscripción prevé la prohibición, tanto en las leyes nacionales como regionales, en términos de prácticas anticompetitivas. “Se prohíben asimismo las fusiones que obstaculicen de forma significativa la competencia, en particular como resultado de la creación o fortalecimiento de una posición dominante. Existen autoridades de competencia independientes que velarán por el cumplimiento de estas reglas de forma transparente y no discriminatoria, para lo cual establecerán ámbitos de cooperación entre ellas” (Acuerdo Comercial, 2018). 


Es de vital importancia que los Acuerdos se comprometan con el desarrollo social y la protección y sostenibilidad del medio ambiente, puesto que esto son los grandes retos que trae consigo la globalización y la actualidad. “El desarrollo sostenible implica buscar avances y reforzar sus tres pilares básicos –desarrollo económico, desarrollo social y protección del medio ambiente– a nivel nacional e internacional. El capítulo sobre desarrollo sostenible en el Acuerdo persigue estos objetivos en el contexto específico del nuevo marco de relaciones comerciales entre Colombia y la Unión Europea” (Acuerdo Comercial, 2018). 


Con el acuerdo comercial entre ambas partes se ha propiciado concebir un marco legal el cual aumente la estabilidad en las relaciones comerciales, otorgando mayores beneficios para el sector industrial y genere empleo. Este acuerdo, al igual que los demás suscritos por el país, se convierte en instrumentos claves para fomentar las exportaciones colombianas. A pesar de ello, y como lo menciona Analdex (2018), “los acuerdos solo dan los lineamientos y condiciones para generar negocios. De allí a que se deba plantear dentro de las estrategias de una política exportadora para los próximos años la inclusión de un mejoramiento del transporte logístico; en aras de reducción de costos tiempo y transporte que permitan mayor competitividad del país”. 


3. Conclusiones


Colombia es el quinto socio económico de la UE en la región y la Unión Europea es el segundo socio comercial del país y una de las fuentes de inversión extranjera más relevante. En 2017, Colombia ocupó el lugar 42 entre los principales socios comerciales de la UE en el mundo y es el primero en la Comunidad Andina. Una marcada diversificación en las exportaciones de Colombia a la UE es lo más destacable del balance del acuerdo comercial, toda vez que a la firma del mismo las exportaciones minero-energéticas constituían un 73% de exportaciones de Colombia hacia la UE. Estas exportaciones, en 2017, constituyeron un 46% y el cambio en estas cifras se ha producido por exportaciones de naturaleza agrícola, que han crecido en un 56%.

 

A pesar de esto, los resultados para el país no han sido los esperados, puesto que la balanza comercial pasó de tener superávits de US$2.000 millones (0,5% del PIB) en el período pre-TLC a un déficit de -US$1.400 millones anuales (-0,4% del PIB) después de cinco años de ser radicado el acuerdo. “Los primeros cinco años del TLC con la UE estuvieron marcados por el fin del ciclo de commodities y la debilidad de la demanda en la eurozona. En efecto, la destorcida minero-energética de 2014-2015 puso de manifiesto la excesiva concentración de las exportaciones en commodities (bordeando 75% del total de la canasta exportadora del país), lo que se tradujo en una pérdida de cerca de la mitad de las exportaciones colombianas hacia ese mercado. De esta manera, las exportaciones hacia la UE pasaron de US$10.000 millones en 2014 a US$5.000 millones en 2016, para apenas repuntar hacia los US$5.300 millones anuales en abril de 2018” (Acuerdo Comercial, 2018). 


Las exportaciones de Colombia a la Unión Europea representan apenas un “1,7% del PIB, tras cinco años de operación del TLC (a comparación de 2,4% del PIB en la etapa pre-TLC), ver gráfico adjunto. Ello contrasta con la exitosa experiencia chilena, donde al cabo de cinco años de TLC con la UE la penetración exportadora ya alcanzaba el 10% del PIB (comparándolo con el 6,2% del PIB en la etapa pre-TLC), impulsada por los favorables precios del cobre, pero también por la mayor diversidad de exportadores” (ANALDEX, 2018). 


Figura 6. Paralelo evolución exportaciones TLC Colombia - UE/ TLC Chile - UE. Fuente: Cálculos Anif con base en Comtrade, FMI y DANE.

En los últimos años se ha explorado nuevos mecanismos que aceleren las exportaciones tradicionales. Esto se debe a que, si bien este rubro se expandió un 33% durante los primeros cinco años del acuerdo, aún el país está lejos de consolidar las ventas no tradicionales, en términos de commodities hacia este mercado. Allí el elevado “Costo Colombia” (sobrecostos laborales, energéticos y de transporte) sigue siendo el principal obstáculo, al igual que en el resto de TLCs. Han sido particularmente dolorosos los pesados procesos logísticos en aduana e Invima, asociados a serios atrasos en materia tecnológica y de capital humano, amén del lastre permanente que implica estar en guardia contra el narcotráfico y el contrabando. 


En síntesis, los resultados obtenidos por Colombia en el marco del TLC no son nada alentadores tras siete años de haber entrado en operación. “Durante este período el país perdió cerca de la mitad del valor exportado respecto del período pre-TLC. Si bien la coyuntura internacional en los primeros años del acuerdo no favoreció las ventas externas del país, se ha llegado a encontrar consuelo en alguna resiliencia que ha exhibido el componente no tradicional, pero la realidad es que ello no ha implicado más que un +0,2% del PIB de mayor penetración exportadora no-tradicional” (Acuerdo Comercial, Colombia-Unión Europea, 2018). Por esta razón, se hace necesario realizar de reformas transversales las cuales permitan la infraestructura en términos logísticos y reducir los costos energéticos.


Finalmente, cabe resaltar que la alta dependencia de la balanza comercial frente a las exportaciones de hidrocarburos evidencia una economía que no es sana ni estable a nivel macroeconómico y medioambiental, como lo demostró la caída de los precios del petróleo y sus derivados. Es necesario preguntarse, el enfoque sobre el cual debe basarse la economía y los acuerdos comerciales realizados con otros países. En el caso de la Unión Europea, existen numerosas oportunidades de diversificación exportadora, sin embargo, a lo largo de los años, el crecimiento en la exportación de productos no minero-energéticos hacia la UE ha sido mayor, como es el caso de los productos manufacturados y materias primas.


4. Referencias